Macroeconomía
El IPC de octubre y lo que no cuenta el titular
La inflación general bajó al 3,5 %. Los alimentos básicos, no.
Un dato agregado puede esconder realidades divergentes
Cuando el Instituto Nacional de Estadística publicó en octubre que la inflación general había descendido al 3,5 % interanual, la mayoría de los titulares lo leyeron como una buena noticia sin matices. Y en parte lo es: la presión general de precios se modera respecto al pico del 10,8 % registrado en julio de 2022. Pero el IPC es una media ponderada de cientos de categorías de gasto, y esa media puede ocultar divergencias significativas entre grupos. El subíndice de alimentación y bebidas no alcohólicas se situó en octubre un 6,2 % por encima del año anterior, más del doble que la tasa general. La carne, el aceite de oliva —cuyo precio acumula una subida superior al 60 % en dos años en el mercado andaluz— y los productos lácteos siguen sometidos a una presión inflacionaria que afecta de forma desproporcionada a los hogares con menor capacidad de ahorro, quienes destinan una parte mayor de su renta disponible a la compra de alimentos. La forma de medir importa tanto como el número que se mide. Un análisis económico serio obliga a ir más allá del titular.
Los subíndices que el dato agregado no muestra
Según los microdatos del INE, las categorías que más contribuyeron al mantenimiento de la inflación subyacente en octubre fueron servicios de restauración (+5,1 %), alquiler de vivienda (+4,8 %) y transporte aéreo (+8,3 %). Este último refleja la recuperación del turismo internacional y su efecto sobre la demanda de vuelos desde aeropuertos del sur de España, incluido el de Granada-Jaén. Para los hogares de renta media que no son propietarios de su vivienda, la combinación de alquiler caro y alimentación cara supone una presión simultánea sobre dos de sus partidas de gasto más rígidas. El BCE mantiene que la inflación convergirá al objetivo del 2 % en 2025, pero los datos desagregados sugieren que la vuelta a la normalidad de precios será heterogénea: más rápida en energía y manufacturas, más lenta en servicios y alimentos perecederos.
